Las agresiones ambientales contra la Marfea

El principal, si no único, factor de agresión ambiental contra la Marfea es la progresiva ampliación de la autopista que une Las Palmas de Gran Canaria con el Sur de la Isla. Las últimas obras supusieron la desaparición de la pequeña casa particular que allí había y el cierre de cualquier acceso peatonal. Es cierto que se construyó una amplia explanada, con estacionamientos para varias decenas de vehículos, en la zona de la Punta del Palo, aneja a la Marfea. Pero nadie se preocupó de dejar libre el paso entre una y otra. Así, se debe atravesar un camino estrecho y peligroso para llegar hasta la Marfea, con su antiguo mirador: la superficie curva de una tubería que discurre a unos 20 metros de altura sobre la superficie del mar.

A la izquierda, imagen parcial de la explanada de la Punta del Palo. A la derecha, tramo de la tubería que sirve de paso entre la Punta del Palo y la de la Marfea (en la parte superior derecha)

A la izquierda, imagen parcial de la explanada de la Punta del Palo. A la derecha, tramo de la tubería que sirve de paso entre la Punta del Palo y la de la Marfea (en la parte superior derecha)

Finalmente, el impacto negativo de las obras de la autopista ha llegado más lejos. También se ha visto afectado un elemento esencial de la zona, que le da un alto valor científico y estético a la Marfea, el acantilado de La Laja. La construcción de un nuevo túnel para el tráfico en el sentido Norte-Sur ha significado el desmonte y transformación de una sección de este acantilado, la más septentrional.

A la izquierda, corte y desmonte parcial del acantilado. A la derecha, una imagen desde el Norte del impresionante acantilado de La Laja

A la izquierda, corte y desmonte parcial del acantilado. A la derecha, una imagen desde el Norte del impresionante acantilado de La Laja

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