Las agresiones ambientales

Las agresiones ambientales contra la Sima son varias. Aunque su origen es siempre la actividad humana, tienen distinta naturaleza y provocan impactos de desigual gravedad.

Por un lado, la actividad individual ha convertido las proximidades del cono volcánico en un vertedero incontrolado de residuos caseros, enseres domésticos en desuso y hasta chatarra. El lateral izquierdo de la carretera, justo a su paso por la Sima, está lleno de bolsas de basura y muebles abandonados por personas que, probablemente, tampoco saben dónde están. Como hemos advertido en la anterior sección, no hay señal alguna que informe sobre la importancia del lugar.

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Así se encontraba el lateral izquierdo de la carretera, al lado de la Sima, el día 24 de Noviembre de 2006.

Esta carretera no es una simple amenaza, en sí misma ya es una agresión directa a la Sima, esta vez de origen institucional. Se construyó desmontando la parte inferior de su ladera suroccidental. Además, el corte fue también aprovechado para extraer picón (lapilli), de uso corriente como árido en la Construcción.

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Corte y desmonte de la falda de la Sima y piconera

También asociada a la Construcción y a la actividad de instituciones privadas y públicas, se encuentra la última amenaza para la Sima, aunque igualmente lo es para el Espacio Natural Protegido de Tafira. La carretera finaliza precisamente en la entrada a una machacadora industrial de áridos. A pesar de varios informes oficiales desfavorables, el Cabildo autorizó su instalación a un grupo de empresas. La industria está a poco más de 330 metros de la Sima, y a unos 700 del Espacio Natural Protegido de Tafira. Sus máquinas trabajan con los escombros de un vertedero colindante, procedentes del derribo de las viviendas del Polvorín, de la capital grancanaria.

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A la izquierda, lae ntrada a las instalaciones de la machacadora de escombros. Y a la derecha, la escombrera y la maquinaria trabajando