Valor histórico relativo a Canarias prehispánica

Introducción

El presente documento, elaborado por el alumnado de 1º de bachillerato de la asignatura de Historia de Canarias, está dedicado a resaltar la importancia de la Sima de Jinámar, un bien de interés cultural que integra el Patrimonio Histórico del Término Municipal de Telde, pero que, sobre todo, debe permanecer vivo en la Memoria Colectiva de los que defendemos la libertad como forma de relación entre los individuos. Este lugar es importante porque forma parte de la historia de nuestra isla, por eso hay que cuidarlo, mantenerlo siempre en el recuerdo y no olvidarnos de las personas que perecieron allí.

Sobre todo, la Sima es conocida por la represión militar ejercida por el bando alzado durante la Guerra Civil contra quienes defendían la legitimidad republicana. Sin embargo, es mucho menos popular su protagonismo en el siglo XIV, cuando se producen los primeros contactos entre aborígenes y europeos.

La Sima de Jinámar ha estado ligada siempre a episodios dramáticos de nuestra Historia. Allí fueron arrojados los frailes franciscanos que convivieron con los aborígenes, hasta que los traicionaron; y siglos más tarde, durante la Guerra Civil, fueron despeñados también algunos simpatizantes del Frente Popular.

En la presente memoria reflejaremos algunas de estas cuestiones. Empezaremos por la Expansión Atlántica, cuando genoveses, portugueses, catalanes, mallorquines y castellanos les interesaban las islas para capturar esclavos y productos que podían vender en el mercado europeo. Seguidamente de cómo fue el Telde prehispánico, y de cómo se fundó el obispado de Telde, así como de la importancia de la presencia mallorquina entre los aborígenes de esta zona y por último del episodio de exterminio de los frailes en la Sima de Jinámar.

La Expansión Atlántica

La denominada Expansión Atlántica tiene comienzo en el siglo XIV y se enmarca entre el redescubrimiento de Canarias y la conquista. Los protagonistas fueron Portugal, Castilla, Aragón, Génova y Venecia. Trataban de alcanzar nuevas fronteras con fines comerciales ante la inseguridad que cobraban las rutas mediterráneas ligadas al comercio con Oriente (Ruta de las Especias) o al comercio metalífero con África.

Los primeros viajes de la llamada Expansión Atlántica se producen en el primer tercio del siglo XIV. La primera expedición fue la de los genoveses Vodino y Ugolino Vivaldi. Los hermanos Vivaldi  tenían como objetivo la circunnavegación de África para alcanzar La India en un periodo de diez años aproximadamente, pero se desconoce qué fue de ellos y no se sabe tampoco si llegaron a pisar o no el archipiélago canario. Después de los hermanos genoveses vinieron otros viajes, entre ellos está el del genovés Lancelotto Maloncello cuya cronología se desconoce con precisión, Maloncello fue el que le dio nombre a la isla de Lanzarote. Los cronistas de <<Le Canarien>> mencionan la existencia de un castillo levantado por el navegante. En el portulano de 1339 del mallorquín Angelino Dulcert se representa la isla da Lanzarote con armas y símbolos de la República de Génova, testimonio de su dominio. Tras las expediciones genovesas vinieron también expediciones portuguesas como fue la de Nicolosso da Recco y Angelino del Tegghia en 1341, esta expedición se encargó de visitar y describir todas las islas.

Cuevas de los Huesos. Gran Canaria

Cuevas de los Huesos. Gran Canaria

En la segunda mitad del siglo XIV cambia la finalidad y adquiere protagonismo la actividad política y misional. Vinieron a Canarias expediciones mallorquinas y catalanas con objetivos misionales, en su contexto se funda el Obispado de Telde. Más tarde, estas expediciones se hicieron cada vez con mayor frecuencia, hasta que comienza la conquista efectiva del Archipiélago en 1402.

Telde Prehispánico

La isla de Gran canaria en época prehispánica se dividía en dos guanartematos, uno era el de Gáldar, que se encontraba en la parte norte de la isla y el otro, el de Telde que se situaba en la mitad sur de la isla.

En el actual Telde, coincidiendo con su casco antiguo, debajo de ese mismo casco, se encuentra el primitivo asentamiento aborigen, cabeza del guanartemato del mismo nombre. Este asentamiento era el principal núcleo de Telde pero no constituía el único asentamiento de la zona, en su periferia se encontraban otros como: El Portichuelo, Tara, Cendro, Tufia, la Gavia, Cuatro Puertas, Lomo Magullo, Tecén, la Majadilla y Jinámar.

En algunos de estos asentamientos como son Tara y Cendro se han encontrado restos arqueológicos de gran interés y fama como el emblemático “ídolo de Tara”, que se exhibe en el Museo Canario, o las interesantes inhumaciones infantiles en el interior de vasijas que aparecieron en las laderas de Cendro. No menos interesante resulta la necrópolis en Jinámar, o los poblados de la Restinga, Los Barros y El Llano de las Brujas, en esta misma localidad.

 El Telde prehispánico ofrecía unas condiciones óptimas para establecer un agrupamiento humano denso y estable. La disponibilidad de agua y suelo llano y fértil permitió establecer amplias zonas de cultivo para los aborígenes. También los aborígenes se instalaron aquí por la presencia de afloramientos de toba en los cuales construían sus viviendas, sin dejar de lado las construcciones de casa de piedras. Practicaban la ganadería en las zonas más abiertas del lugar, la recolección de frutos y maderas para alimentarse y para elaborar y construir utensilios.

Las diferentes actividades que se realizaban para obtener recursos, no sólo se llevaban a cabo en el interior de Telde, sino también en su extensa franja litoral, con sus calas y playas que constituía una excelente área de aprovisionamiento de recursos marinos, así como de asentamiento humano. La pesca y el marisqueo proporcionaban alimento para completar la dieta, no sólo de aquellas poblaciones establecidas junto al mar, ya que estos productos llegaban hasta los asentamientos situados más al interior.

La presencia mallorquina: el obispado de Telde

La presencia de los mallorquines en Telde, estudiada en profundidad por Antonio Rumeu de Armas, se concretó en un nutrido número de frailes que se desplazaron hasta este recóndito lugar del Atlántico, dispuestos a impulsar el intento evangelizador más serio que se había llevado a cabo hasta la fecha en el Archipiélago canario. Renació así la idea mallorquina de evangelizar y mercadear las islas canarias, abandonando definitivamente el intento de colonización política y militar que supuso el Principado de la Fortuna.

Clemente VI, el mismo Papa que unos años antes otorgase el principado a Luis de España, tras los preceptivos informes y estudios expide el 7 de noviembre de 1351 la bula “coelestis rex regum” por lo que decreta la primera diócesis en la Islas Afortunadas y nombra a su primer obispo.

En las inmediaciones de San Pedro Mártir y el altozano de San Francisco se hallaba el oratorio Franciscano que servía de sede al obispado teldense. Éste se mantuvo con suerte diversa durante unos 40 años, permitiendo intensificar los contactos y las expediciones a las islas hasta su extinción alrededor de 1391, hacia esa fecha los monjes serán asesinados y la sede misional destruida. Para entonces la crisis económica financiera y demográfica había golpeado duramente el ámbito mediterráneo por lo que catalanes y mallorquines abandonan la zona atlántica.

Son conocidos los mecanismos empleados por los europeos para iniciar los primeros contactos con los canarios. La penetración religiosa, los intereses económicos y, en última instancia, la anexión territorial son objetivos distintos, que los marinos baleares asocian en su intervención en el archipiélago, sin que sepamos su importancia en cada una de las islas y si todas fueron sometidas a este proceso de igual manera e intensidad.

Cenobio de Valerón. Gran Canaria

Cenobio de Valerón. Gran Canaria

Cuando los mallorquines abordaron la isla de Gran Canaria se hallaron ante una sociedad con una estructura política centralizada a la que intentaron evangelizar. La colonia mallorquina tenía como objetivo obtener el favor de la clase dominante indígena, conseguir su vasallaje, y a través de ellos canalizar el dominio pleno de toda la población aborigen. La presencia mallorquina en Gran canaria tuvo que provocar alteraciones en el modelo social aborigen, con unas repercusiones que aún hoy se nos escapan, pero que debieron ser decisivas durante el siglo de la Conquista. 

El episodio de la Sima de Jinámar

La presencia de los frailes mallorquines en el siglo XIV hace de Telde la primera ciudad existente en Canarias, al menos desde una perspectiva europea, puesto que fue la primera sede del obispado de Canarias según bula del Papa Clemente VI, como vimos en el apartado anterior.

Acorde con las crónicas, estos misioneros fueron con el tiempo odiados por los canarios, bien porque los asociaban con los esclavistas que saqueaban las costas; lo cierto es que los aborígenes arrojaron a los misioneros por la Sima de Jinámar. Cuando los aborígenes canarios los ejecutan, convivían con ellos en la isla. Se recoge en otras citas históricas, que los misioneros estuvieron aproximadamente 7 años viviendo con los canarios y que éstos, después de las constantes agresiones a que venían siendo sometidos por navegantes y piratas europeos, tomaron tal determinación:

 “Un día acordaron matarlos a todos, y así lo hicieron. A los frailes por el respeto que les tenían los echaron en una sima que está en el término de Jinámar, media legua de la mar, camino de Telde… en esta sima los echaron, sin que se tuviese noticia cierta dónde habían de ir a parar, por su profunda hondura, más que de ahí a ciertos días hallaron en la costa del mar, en aquel paraje, rastro de sus vestidos; de donde se colige que aquella sima va a dar el mar. Los precipitaron en la sima de Jinámar, abismo tan profundo que, cuando se arroja una piedra, se oye por mucho tiempo el choque de esta contra las paredes y va disminuyendo el sonido hasta perderse en las profundidades de la tierra sin que se haya podido determinar su fondo “en fin fue el de los mallorquines”.

Sitios de interés

La Cueva Pintada de Gáldar

Cenobio de Valerón

El Museo Canario

Revista Canarii

Historia Viva-Canarias

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